Si hay algún lugar especialmente adecuado para poner a prueba un vehículo todoterreno que se precie como tal ese es el desierto marroquí. Y ese fue, precisamente, el marco elegido por la gente de Isuzu para mostrar a los medios especializados las cualidades de su pick up más exclusivo; un D-Max que adquiere el “apellido” Xtreme para remarcar la presencia del equipamiento off road más completo que se haya podido ver de serie -serie especial, eso sí- en un vehículo de estas características, respondiendo (según refiere la propia marca) a las necesidades de un usuario experimentado en el mundo del 4x4. No vamos a enumerar uno a uno los elementos de la larga lista que ya ofrecemos dentro de este mismo reportaje, pero no podemos dejar de hacer referencia a algunos de ellos como las suspensiones reforzadas, las llamativas llantas de aluminio y los neumáticos A/T de BFGoodrich, y elementos de rescate entre los que destaca el cabrestante Mile Marker 9.000, al que acompañan eslingas, planchas en duraluminio, gato Hi-lift y un compresor de ARB. Exteriormente, llama también la atención el juego de faros de largo alcance de Hella y la tapa de la caja de carga, con una cerradura que permite cerrar herméticamente dicho espacio. A simple vista cualquiera puede darse cuenta de que este no es un pick normal. La robustez del frontal, ya considerable de por sí, se incrementa con la presencia de elementos como los faros de largo alcance, el snorkel, los neumáticos A/T y el cabrestante. Pero empezando por el principio hay que señalar que este gran despligue parte de la base de un D-Max 3.0 LS que incorpora el propulsor CRDi de 163 CV, muy elástico y más que suficiente para afrontar con garantías posibles obstáculos. No en vano, parte de la experiencia de Isuzu, eI principal fabricante de motores para pick up y un auténtico gigante en países como Tailandia, donde este tipo de vehículos tiene un peso importantísimo en el mercado. El D-Max Xtreme incorpora ya de por sí un excelente equipamiento de serie que incluye aire acondicionado, radio CD de doble din con lector USB, ABS, LSD, airbag de conductor y pasajero o anclajes isofix para sillas de niño. Por lo demás, esta edición especial va añadiendo cualidades a las ya propias del modelo, que no son pocas. Se trata de un vehículo de comportamiento noble -teniendo en cuenta las peculiaridades del segmento-, con un sistema de suspensiones habitual en este tipo de coches que deben intentar alcanzar un cierto grado de comodidad sin desprenderse de una buena capacidad de carga, lo que les lleva a recurrir a barras de torsión en el eje delantero y a un eje rígido trasero al que se añaden las tradicionales ballestas. El resultado es muy aceptable, especialmente en conducción off road, y a ello deben contribuir en este caso los largos recorridos de suspensión que se logran a partir de los elementos añadidos en esta serie. Por lo demás, el D-Max Xtreme está concebido para desenvolverse como pez en el agua en los terrenos más abruptos. En ese momento el conductor podrá recurrir a la tracción total simplemente pulsando un botón situado en el salpicadero, eso sí, circulando a una velocidad por debajo de los 100 km/h. Cuando las cosas se compliquen todavía más y se deba tirar de marchas reductoras, éstas se pueden engranar también accionando un interruptor. La serie especial Xtreme del Isuzu D-Max está únicamente disponible en color Royal Grey, para incrementar su carácter exclusivo. El precio de venta al público de 37.120 euros se puede considerar bastante bueno teniendo en cuenta que a cualquier aficionado al todo terreno -y tiene que serlo para comprar un coche como este- que se haga con uno de estos Isuzu le resultará difícil añadir más accesorios a los ya presentes.
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