El nuevo Pixo es el automóvil más pequeño y económico de la gama Nissan. Fruto de un acuerdo industrial con Suzuki, comparte toda la plataforma y motores con el modelo Alto, aunque cada uno tiene su propia personalidad estética. El Pixo es al mismo tiempo una respuesta sensata para combatir una situación económica difícil y una reacción inteligente por parte de Nissan, puesto que los vehículos urbanos han experimentado un crecimiento interesante en los últimos meses. Como no podía ser de otra forma, el Pixo es un automóvil sencillo, práctico y, sobre todo, barato. Está disponible con un solo motor de gasolina de tres cilindros y 68 CV y dos acabados: Visia (7.500 euros) y Acenta (8.550 euros). Mide 3,56 metros de longitud y está pensado para cuatro plazas. A pesar de su recortado tamaño, el habitáculo del Pixo resulta amplio para un uso diario. Pero una vez en el interior del coche no hay que esperar grandes lujos. No se trata de eso. El salpicadero tiene un diseño funcional y bastante atractivo, pero se abusa de los plásticos duros de aspecto y tacto sencillo. Tiene, eso sí, diversos huecos para dejar objetos, a la vista, y una práctica guantera sin tapa frente al acompañante. Se le perdona que los cristales traseros tengan un sistema de apertura de tipo compás, como el Citroën C1 o el Peugeot 107, o que carezca de cuentarrevoluciones. Los reposacabezas delanteros no se pueden regular en altura y los asientos no tienen bolsas en los respaldos. Nissan anuncia 129 litros de maletero, ampliables a 367 si se abaten los asientos traseros. Por su parte, el conductor goza de una posición al volante algo elevada, lo que proporciona una buena visibilidad. Una vez en marcha, el motor de gasolina de tres cilindros, el único disponible por ahora, ofrece una agilidad sorprendente. De tacto poco refinado y algo rumoroso, tiene una capacidad más que notable para aventurarse fuera de la ciudad. Sube de vueltas con facilidad y va asociado a un cambio manual de cinco velocidades de funcionamiento suave y preciso. Existe, en opción, un cambio automático de cuatro relaciones. Resulta evidente que su hábitat natural es la ciudad, ya que es tremendamente ágil, se aparca de maravilla y callejea con soltura. El acabado Visia ofrece airbags frontales y laterales, ABS, fijaciones Isofix y volante regulable en altura. El Acenta, además, añade radio CD con mp3, cierre centralizado con mando, aire acondicionado, elevalunas eléctricos, respaldos traseros abatibles y faros de niebla. El ESP cuesta 700 euros adicionales y la transmisión automática otros 1.500. Habrá que estar atentos a las ayudas oficiales anunciadas, porque el precio puede salir todavía más atractivo.
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